
Icefields Parkway
La carretera Icefields Parkway, separa los dos grandes parques naturales por excelencia de Canadá. El Parque Nacional Banff y el Parque Nacional Jasper.
Fabuloso, maravilloso, espectacular… se nos acabarían los adjetivos para denominar a este gran recorrido.
Prepárate sencillamente para disfrutar, recreando la vista, con la naturaleza más pura y característica del Oeste de este inmenso país.
En esta unión, de los dos grandes parques de las Montañas Rocosas, te aseguro que serás inmensamente feliz.
No podrás ver los más de 100 glaciares que componen el campo de hielo de Columbia, y dan nombre a esta carretera, Icefields Parkway.
Pero sí, disfrutarás de 232 kilómetros de poder absoluto.
En esta lista encontrarás; picos nevados dominando el cielo, cañones de piedra labrados a golpe de la fuerza del agua, ríos, cataratas, además de lagos que obligarán a tu mente a sentirse dueño del mundo, por un precioso momento.
Y si como nosotros, realizas la vuelta por el mismo camino, ya te estarás dando las gracias de que así sea, porque querrás recorrer Icefields Parkway una y mil veces.

La ruta de los grandes parques canadienses
Parque Nacional Banff
Recuerda que también es muy común hacer este recorrido desde Vancouver por carretera. En este caso el primer parque que visitarás será Jasper, para después ir descendiendo hasta Banff sin perderte nada.
En cualquier caso te llevarás unas cuantas joyas grabadas en tu retina para siempre.
Otra gran suerte es que alquilando un coche o caravana, puedes realizar cuantas paradas quieras. Porque si algo tiene esta carretera, son puntos de interés y los mejores miradores que podrán ver tus ojos.
Planifica muy bien la ruta para no perderte nada.
A cada paso hay áreas de descanso, desde ellos suelen partir senderos hacia lagos escondidos entre montañas y glaciares.
Nosotros tuvimos la suerte de visitar tan solo unos pocos de estos puntos escénicos y que paso a enumerarte desde ya!.

1. Bow Lake
La primera parada obligatoria está a pie de Icefields Parkway. Se trata de un lago que se alimenta del Glaciar Bow.
Este lago a su vez, es el origen del río con el mismo nombre, y que por suerte nos ha acompañado hasta aquí, desde el inicio de nuestra incursión en las Montañas Rocosas.
Son innumerables los ríos que recorren estas montañas. Estos llenan sus caudales sobre todo en primavera con el deshielo. En algunos puntos se precipitan en cascadas, salvando la orografía del terreno.
Son la fuente de la que se alimentan miles de lagos, y que se fusionan una y otra vez con otros ríos.
Sus peces, alimentan a la fauna y a los habitantes del lugar. Abastecen desde aldeas pequeñas a grandes ciudades. El agua es vida, y vida es lo que va creando a su paso por diversas localidades, hasta que llega a fusionarse con el océano.
Todo ello forma parte del principal sistema fluvial de Canadá.
Menos de 40 Km. separan esta parada de Lake Louise así que estate bien atento. Está considerado como un lago pequeño, con unas medidas de 3,2 Km de largo por 1,2 Km de ancho.
Son varios los picos que lo rodean y dominan el paisaje. Sin embargo, aún no hemos llegado al punto donde las montañas se adueñan de todo lo que rodea a este brutal destino.





Alojamiento en un lago de la Icefields Parkway
En este lago se ubica un precioso hotel de cabaña de troncos. Cuenta además con una historia de leyenda, ya que fue construido gracias a la tenacidad de un soñador. Un aventurero y pionero explorador de estas increíbles montañas.
Cuando nosotros viajamos tenía buenos precios, así que si te interesa despertar con vistas a un lago de ensueño, esta es tu oportunidad.
Nuestra visita a este lago, se produjo a una hora temprana de la mañana. Nos pusimos pronto en marcha para aprovechar bien la jornada.
Por este motivo los rayos del sol, aún no incidían directamente en el agua y en consecuencia no se reflejaba el característico color azul.
Suerte que en esta época del año aún quedaba nieve en las montañas, y ese reflejo lo dotaba de un diseño original e interesante.

2. Peyto lake
En el momento que escribo estas líneas me invade una cierta tristeza. Siento decirte que no tuvimos la suerte de visitar este lago.
Un lago del que solo he oído hablar maravillas, y del que además proclaman, como el lago más bonito de Canadá.
Por esto mismo, permíteme que te vuelva a recalcar la importancia de buscar y leer sobre todo, en blogs de viajes (escritos por lo general por gente real que ha estado allí). En ellos encontrarás toda clase de información sobre cualquier destino.
Desafortunadamente, durante nuestro paso por la sublime carretera Icefields Parkway, se estaba realizando una maratón. Este hecho hizo que nos despistáramos y pasásemos por alto el camino que nos llevaría al encuentro con esta joya natural.
Suponemos que el acceso se encontraba cortado, con numerosos vehículos aparcados en él, y por consiguiente nos pasó totalmente inadvertido.
Si bien es cierto, que ahora con el paso del tiempo, y sobre todo después de haber visto innumerables fotografías de este lugar, si pudiera ir hacia atrás, pararía e intentaría acceder de alguna manera, o me hubiese organizado bien para parar a la vuelta y que con las prisas tampoco fue posible, como ya te contaré más adelante.
En definitiva, infórmate bien, no está muy lejos de la anterior parada del lago Bow. Navegando por Google maps, he descubierto que hay un cartel informativo a la derecha de la carretera y el acceso se encuentra a la izquierda, siempre y cuando tu dirección sea hacia Jasper.
Una vez en el camino correcto, y continuando dos kilómetros con el coche se llega al parking. Desde aquí nace un sendero para ir directamente al mirador Bow Summit, que encontrarás después de un poderoso paseo de 15 minutos. Aprovecha y disfruta!!

3. La carretera de los Glaciares
Seguimos nuestro recorrido por esta carretera, la escénica Icefields Parkway, admirando maravilla tras maravilla.
Un gran ejemplo son los picos nevados que se suceden uno tras otro, pudiendo divisar en sus cumbres grandes masas de hielo.
En estancias más largas, que ojalá sea tu caso, a esta altura de la carretera puedes encontrar otros atractivos.
Senderos que se adentran por distintas áreas del parque, y que te aconsejo indagues sobre ellos para visitarlos.
Es el caso de Waterfowl Lake, otro precioso lago, o Mistaya Canyon, donde puedes estirar las piernas y disfrutar de las originales formas en las paredes de roca ocasionadas por el capricho de la fuerza del agua.


4. Saskatchewan River Crossing
Poco después de este punto, debes pararte sí o sí para contemplar un gran espectáculo, Saskatchewan River Crossing o como a mi gusta llamarlo «cruce de caminos».
Casi con total seguridad, aquí realicé las mejores fotos de todo el recorrido. Ahora cada vez que las miro, me recuerdan toda la esencia de este viaje. Además, desde este enclave parten numerosas excursiones hacia los glaciares.
Se trata de la confluencia de los ríos Saskatchewan, Mistaya, y el río Howse. Que junto con varios picos de montaña, entre ellos el Monte Wilson con 3260 m, confieren a todo el conjunto un entorno de auténtica postal.
Es el momento de adentrarnos en el otro gran parque canadiense, Jasper National Park, el más grande de los parques de las Montañas Rocosas.



Parque Nacional Jasper
5. Big Hill and Big Bend
Hay un punto donde la carretera Icefields Parkway llega a su ascenso mas pronunciado. Después de unas sinuosas curvas, encontrarás el mirador conocido como Big Hill and Big Bend.
Este lugar bien merece una parada, desde una altura considerable se aprecia el curso del río así como la carretera tan famosa que estás recorriendo.
Si lo buscas en Google Maps, está representado como punto de interés fotográfico y con el nombre de esta icónica vía.
También es posible desde aquí vislumbrar una gran cascada, Bridal veil Falls, a unos cuantos kilómetros de distancia.
Creo que ya te habrás dado cuenta, que si el venir hasta aquí te produjo algún tipo de conflicto en la preparación de tu viaje, ya sea por la distancia que tenías que recorrer, por el idioma, por el gasto que conlleva un destino como este, es el momento de agradecer ese instante en el que tomaste tan sabia decisión.
Nos encontramos ahora sí a 2000m. sobre el nivel del mar, en este punto ya se pueden admirar numerosos picos de más de 3000m.
El tiempo cambió radicalmente hasta el punto que se puso a nevar, toda una sorpresa que acogimos con entusiasmo. De hecho, la cercanía de algunos glaciares se hacía notar en el ambiente.




6. Senderos de felicidad, Glaciar Saskatchewan
Paramos en un descanso de Icefields Parway, conocido como Parker Ridge Trailhead.
Desde aquí parte uno de los tantos trails populares que encontrarás por la zona, senderos de felicidad para los amantes del trekking alpino.
El camino se adentra por un bosque subalpino, donde unos maravillosos Abetos Douglas centenarios te darán la bienvenida.
Aquí es fácil que la nieve no se derrita hasta bien entrado el verano. Nosotros solo paramos a hacer una pausa.
El momento perfecto para admirar el paisaje, e improvisar con varias bolsas y algo de nieve una manera efectiva de enfriar unas cervezas, que poco más tarde nos beberemos deleitándonos en unas vistas insuperables.
Ahora bien, si eres de los afortunados que viajan con más tiempo y quieres encontrarte frente a frente con un solitario glaciar, este es tu camino. He leído que no es una caminata difícil hasta el mirador del glaciar.
La distancia a recorrer es de unos 5,8 km. ida y vuelta.
Atento, no te limites a mirar hacia el cielo, para admirar los grandes picos afilados por los glaciares, además encontrarás restos fósiles junto a tus pies. Huellas prehistóricas con forma de corales y caracoles ( gasterópodos), muy comunes en terrenos de origen glaciar.
Mires donde mires, encontrarás a tu paso el mayor espectáculo creado por la madre naturaleza desde hace millones de años.
Si te animas a visitar este enclave que te llevará hasta el Glaciar Saskatchewan, encontrarás ante ti un entorno único, esculpido a partir de la última edad de hielo.



7. Glaciar Athabasca
En pocos kilómetros llegamos a nuestro próximo destino, el gran Glaciar Athabasca.
Este es desde luego, un gran punto de interés de este panorámico recorrido, por la Icefields Parkway, y el mayor reclamo turístico del Parque Nacional Jasper.
Su accesibilidad desde la carretera, lo convierten en el glaciar más visitado de Norteamérica. Puedes llegar hasta su borde caminando junto al Lago Sunwapta.
Poner un pie en la enorme masa de hielo solo es posible contratando una excursión con guía especializado en este tipo de terreno.
Una mala pisada por desconocimiento puede dar lugar a graves consecuencias. Piensa que la mayor parte de los glaciares están huecos, llenos de enormes y profundas grietas bajo ese manto blanco visible.
Otra excursión interesante que nos ofrece esta atracción, es subirte en una especie de autobús de nieve y este sí, te acerca hasta una base segura encima del glaciar.
Allí podrás bajar unos minutos y pasear por él. Mientras tanto recibirás explicaciones de su formación y lo que es más triste, su retroceso. Más de 1,5 km de su masa a desaparecido en los últimos 125 años.
Por el camino que te acerca a la base, también verás unas marcas con la fecha en la que no hace muchas décadas se podía avistar el glaciar.
Acompañan a este bello paisaje los picos de casi 3500 m. Athabasca y Andrómeda, colaborando más si cabe a que la vista sea sublime.
En todo momento tienes la sensación de sentirte pequeño ante grandes moles de roca, a la vez que la emoción y la felicidad de estar aquí te envuelve.




Discovery Center
El gran centro de visitantes es un hervidero de turistas, después de varios días y muchos kilómetros casi en solitario, resulta chocante este contraste en medio de la nada.
Este edificio, cuenta con el centro de interpretación del Campo de Hielo de la Columbia Británica, con mayor referencia a este glaciar.
Además, te brinda la posibilidad de contratar diferentes actividades o experiencias, dispone de un restaurante, tienda de recuerdos y hotel. Este alojamiento fue el elegido para pasar nuestra última noche en este increíble destino.
Desde casa, ya llevábamos las ideas bastantes claras de qué hacer en las últimas horas de nuestro paseo por el Continente Americano.
El viaje llegaba a su fin, y poner el broche final visitando una parte del Parque Nacional Jasper, era algo que no nos podíamos perder.
La elección de este alojamiento resultó todo un acierto. El resto de oferta hotelera se encuentra en la propia ciudad de Jasper, a donde finalmente no llegamos, o en campings cercanos, donde otra interesante opción es alquilar una cabaña.
Una excelente idea si vas a estar varios días por aquí, pero si vas a estar de paso como nosotros, este alojamiento es ideal y cuenta con la gran ventaja de encontrarse a los pies de la Icefields Parkway.
Si quieres reservar este hotel que te recomendamos por su excelente ubicación, te diré que recientemente ha sido remodelado y reconvertido en alberge de lujo, con lo cual los precios son altos.


Centro de actividades de Icefields Parkway
Entre las actividades que se pueden realizar en los alrededores, me llamó desde el principio la experiencia que ofrece The Icefield Skywalk.
Se trata de una pasarela de vértigo, al borde de un acantilado y cuya altura te dejará sin habla. Como también lo harán las vistas espectaculares del valle Sunwapta.
Esta estructura con forma de mirador circular está realizada en hierro y cristal. Si eres valiente sentirás como flotas sobre el valle a casi 300 m de altura.
Si te gusta alguna de las anteriores propuestas, dirígete al Glacier Discovery Center, y compra la opción que más te apetezca.
De igual forma, puedes combinar también la visita del mirador con la experiencia en el glaciar, nosotros escogimos sólo una por falta de tiempo.
Además el hecho de haber pasado unos días en Alaska, visitando varios glaciares, nos hizo decantarnos por la pasarela, resultando ser una gran decisión.



8. Caminar sobre hielo
Lo primero que hicimos al llegar fue sacar nuestros tickets para la pasarela, así te aseguras tu plaza. Puedes comprarlos también por internet pero corres el riesgo de no llegar a tiempo.
Las entradas van con horario y ya sabemos todos que cuando haces un road trip viajero, no hay que marcarse etapas, lo mejor está en dejarse seducir por el camino.
A continuación realizamos el trekking hasta la lengua del glaciar.
Este camino no tiene ninguna dificultad, se encuentra justo enfrente del centro de visitantes, donde puedes dejar el coche.
Únicamente debes dirigirte hacía el encuentro con esta gran masa de hielo. A lo largo del recorrido verás las citadas marcas que indican el posicionamiento del glaciar en los últimos cien años.
Una extraña tristeza se apodera de tu cuerpo a la vez que piensas dónde va toda esa agua cuando se derrite.
Junto a ti, encontrarás el Lago Sunwapta que se nutre de este glaciar, así como de numerosos ríos que nacen en estas montañas.


Tómate el tiempo que necesites, lo imprescindible para disfrutar del paisaje que han creado estas grandes masas de hielo durante millones de años.
Siente la fuerza de las montañas, asómbrate admirando los grandes picos cubiertos de nieve. Imagínate adentrándote en su lengua hacia un mundo tan salvaje como espectacular.
Mires donde mires estarás rodeado de una auténtica joya de la naturaleza declarada por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad.

De regreso al parking nos improvisamos un delicioso picnic, con nuestras cervecitas fresquitas y el poderoso glaciar como telón de fondo. Que gran colección de imágenes nos estábamos llevando a casa!.
Mientras tanto, y hasta la llegada de nuestra hora de salida para la excursión, nos relajamos en el solárium del recinto. Una agradable terraza donde tomar un café con la mejor de las compañías.


9. Icefield Skywalk
A la hora pactada nos presentamos en nuestra fila para coger el autobús que nos llevaría a la pasarela, es la única forma de visitarlo. El recinto no tiene parking, y el bus va incluido con la entrada. Se localiza en un lateral de la Icefields Parkway.
Por el camino, el chófer hace las veces de guía y te da una interesante información sobre el lugar, eso si entiendes inglés evidentemente. Sino pues te llenas de recuerdos admirando el paisaje que no está nada mal.
El recorrido es muy corto pero de un poderoso espectáculo visual. En una hora el autobús volverá a recogerte, tiempo que de seguro aprovecharás para fotografiar el increíble escenario bajo tus pies y porque no, retratarte en divertidas posturas.



Junto con la sensación de estar suspendido en el aire, te sentirás un afortunado espectador de los paisajes más sublimes de la tierra, montañas, lagos y glaciares.
Estas imágenes, recrean ante tus ojos una película que guardarás para siempre en tu recuerdo.
Y como dicen que una imagen vale mas que mil palabras, a continuación te muestro unas cuantas instantáneas para que me creas.







De vuelta al centro de visitantes, realizamos el check-in en el hotel, que por cierto no estaba nada mal. Nos gustó mucho la situación, perfecta para visitar cada una de las fabulosas atracciones que hay en la zona.
Yo te aseguro que para estar a medio camino de los dos parques y en un lugar tan concurrido de verdad resultó ser una sorpresa.
Desde la ventana se podía disfrutar de la agradable vista del fantástico glaciar.

Para terminar la jornada y por lo tanto el final de este alucinante viaje, decidimos adentrarnos siguiendo la Icefields Parkway, dirección Jasper.
Evidentemente no nos iba a dar tiempo a ver casi nada de lo que este parque te ofrece, pero por lo menos acercarnos a uno de sus mayores atractivos las Sunwapta Falls.
Otra maravilla que no puedes perderte.

10. Tangle Creek
Poco después de pasar de nuevo por la pasarela de cristal, que nos vuelve a impresionar, encontramos las cascadas Tangle Creek junto a la carretera Icefields Parkway.
Aquí verás un bonito salto de agua de diferentes niveles y rodeado de grandes coníferas, justo enfrente puedes dejar el coche y parar para verlas.



11. Stutfield Glacier
Otro punto para no dejar escapar y que a mí me encantó, se llama Stutfield Glacier Viewpoint. Como su nombre indica es un mirador para observar el Glaciar Stutfield, sencillamente impresionante.
Me hubiese quedado allí horas, admirando el espectáculo sin más. El glaciar se divide en dos grandes masas que cuelgan en la cumbre de la montaña.
Una extraña forma que te atrapa y que mientras lo observas te invade una profunda tristeza, de igual forma e inevitablemente piensas, que tanta belleza pueda tener pronto un final.
Si nada lo remedia la gran mayoría de Glaciares dejarán de existir debido al calentamiento global.
Otro aliciente más para que te decidas a visitar este destino antes de que alguna de sus joyas desaparezcan.


12. Sunwapta Falls
Las aguas del río Sunwapta que significa » aguas turbulentas» forman unas bonitas cascadas que no destacan por su altura, pero sí por el espectacular entorno donde se ubican, rodeadas de bosque y altas montañas.
Sus aguas provienen del río Athabasca alimentado del glaciar con el mismo nombre.
A lo largo de un agradable sendero puedes acceder a la cascada principal.
Un pequeño islote encuadra perfectamente todo el conjunto natural, justo antes de que las aguas turquesas del río se precipiten 18 metros ladera abajo.
Instantes después las mismas aguas recorrerán a toda velocidad los estrechos cañones que a lo largo del tiempo, han originado en la piedra la fuerza del agua abriéndose camino.
Podrás apreciarlo con más precisión sobre un puente de madera que cruza el río.





Diversas pasarelas con distintos niveles hacen de este, el lugar perfecto para los amantes y apasionados de la fotografía de naturaleza y paisajes.
Si quieres continuar caminando, un sendero te adentra en el bosque en busca de alguna cascada menor río abajo.
Por cierto, cuidado con los osos, en este y en cualquier otro recorrido por la zona.
Se recomienda ir en grupos de al menos cuatro personas, llevar spray anti osos, algún elemento sonoro y no ir en silencio. El bullicio asusta a los animales, y no te confíes el avistamiento de animales salvajes es más fácil de lo que crees.
Recuerda, esta atracción también se encuentra cercana a la Icefields Parkway.



Ver más, en el P. N. Jasper
Con el escaso tiempo del que disponíamos nos dimos un corto pero intenso paseo por este idílico lugar. Esta iba a ser nuestra última parada en la aventura de las Rocosas Canadienses, y la saboreamos para el recuerdo.
Nos hubiese gustado seguir con el recorrido, hasta las siguientes Cascadas Athabasca, con más caudal que las anteriores pero con un parecido paisaje encantador.
Estas últimas se encuentran muy cerca de aquí y tan sólo 30 km antes de la ciudad de Jasper.
Te animo a que las descubras, junto con el resto de atractivos que ofrece este parque. Como por ejemplo, el valle de los cinco lagos Valley of the Five Lakes, que se localiza 9 km antes de llegar a Jasper.
Tras dejar el coche junto a la carretera Icefields Parkway, podrás empezar a caminar por un sendero que te acerca a conocer 5 lagos de intensos colores que refrescaran tu alma y tu mente.
Si decides continuar tu aventura te aconsejo indagar también sobre el Parque Provincial Robson. En él se encuentra el pico más alto de las rocosas, así como el que dice ser el lago más bonito de Jasper, Maligne Lake.

Hasta aquí nuestro grandioso recorrido por uno de los mejores destinos de naturaleza del mundo. Sinceramente, espero conocer alguno más a lo largo de mi vida, aunque creo que supere a este destino, en algunas cosas será un poco difícil.
Aún me queda relatarte lo que sin duda puso la guinda al pastel, escenificó y subió a categoría superior este viaje, si es que se podía superar más.

El gran espectáculo de la naturaleza
En la mañana del día de regreso nos levantamos super temprano, teníamos que estar sobre la 1 a.m. en el aeropuerto de Calgary.
Por delante nos esperaban casi cuatro horas de trayecto, además teníamos que efectuar la devolución del coche de alquiler y contar con los imprevistos que pudieran surgir.
Empezamos a rodar a las seis de la mañana, sin desayunar, pues a esa hora no había abierto ni la cafetería.
Con el cansancio y el sueño por el madrugón y los 15 días de viaje, que a nuestro cuerpo ya le pesaban, nos dispusimos a seguir disfrutando del camino de regreso, por la increíble ruta de la Icefields Parkway.
Sabiendo ahora sí de antemano lo que íbamos a encontrar, o no!!.

Ni que decir tiene que a esa hora no nos cruzamos con un solo coche. Aturdida por el sueño, y todavía asimilando en mi cabeza todas las maravillas que había visto y que me iban a acompañar para siempre, de pronto, escuché la exclamación de mi compañero invitándome a mirar unos metros por delante, la imagen me dejaría sin habla.
El corazón me latía con fuerza. Un formidable ejemplar de oso negro había decidido salir a nuestro paso a desearnos feliz viaje, y de paso agradecernos la visita a su famoso parque.
A lo largo de todas las etapas del viaje, tanto en Canadá como en Alaska, tuvimos varias ocasiones de ver osos pero este fue el más cercano. Un regalo y un momento único.


Estuvimos junto a él o mejor dicho él junto a nosotros, no hay que olvidar que nosotros somos los invasores de su hábitat, durante unos 15 minutos.
Se mantuvo caminando despacio junto a nuestro coche, hasta que decidimos dejarlo tranquilo para que pudiera seguir su ruta en busca de alimento o lo que quiera que hiciese a esas horas por allí.


Es habitual que los osos se desorienten cuando salen de la hibernación en primavera, hambrientos.
Se acercan a las carreteras e incluso cerca de los núcleos urbanos en busca de alimento.
Un oso negro puede pesar 500 kilos y medir más de dos metros cuando se pone de pie, y te aseguro que impresiona verlo hasta tranquilito como estaba este.

A lo largo de la autopista Trans-Canada Hwy, son varios los pasos que verás para que los osos crucen de un lado a otro de la carretera. Además de la valla que discurre a cada lado del arcén.
Cada año mueren atropellados cientos de osos y otros animales.

Nada volverá a ser igual
Poco antes de abandonar «la carretera más bonita del mundo», visitamos de nuevo el Lago Bow.
Un último vistazo a esta gran laguna, ya habíamos dejado atrás nuevamente el acceso Peyto Lake, pero como ya dije antes, no había tiempo que perder y este lago se encuentra a una cierta distancia de la carretera Icefields Parkway.
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Cómo empecé diciendo en Viajar a las Montañas Rocosas, un gran sueño, me hubiese gustado que nuestra estancia aquí hubiese sido más larga.
Nos quedaron numerosos lugares maravillosos por conocer, pero te diré que no me fui con esa sensación.
Quizás porque veníamos de conocer Alaska o porque sacamos el máximo partido a nuestro tiempo.
Ahora sí, permíteme querido viajero que te de mil gracias por haberme acompañado hasta aquí.
Si has leído algún otro artículo de mi web de experiencias sabrás que clasifico mis etapas en niveles de felicidad. En esta ocasión creo que ya sabes cuál es la respuesta.
Nota; si has aterrizado en esta página y te interesa el recorrido no te pierdas las etapas del viaje;
Y nuestras anteriores aventuras en;






